Traduccion: Carlos Herreros de las Cuevas, con autorizacion del autor
( N del T) .El autor acaba de publicar un libro con este mismo título: “The hare and the tortoise, an informal guide to business strategy”. The Erasmus Press, Londres, junio de 2006. Este articulo es el primer capitulo del citado libro.
Erase una vez una tortuga que durante muchos años habia vivido satisfecha en los manglares aledaños a una gran llanura. Pero ya no estaba contenta.
El problema eran las competiciones deportivas; la tortuga quedaba bien en los concursos de baile de contorsiones y en las pruebas de escondite, pero no en las de velocidad. En todas ellas ,desde las de cien metros lisos hasta las de campo a traves, la tortuga llegaba detras de los demás competidores. Especialmente de la liebre.
Igual que todos los que que dudan que hacer, la tortuga acudio a una firma de consultores.
Pronto se vio rodeada de MBAs de las mejores escuelas de negocios. Escuchaban atentamente las preocupaciones de la tortuga; la midieron por arriba y por abajo, analizaron la forma en que se movia. Luego tuvieron varias entrevistas, largas y profundas, con otras tortugas y con liebres.
Finalmente, presentaron a la tortuga sus diagnosticos y recomendaciones; lo hizo un socio senior con la ayuda de equipos audiovisuales que llenaban una furgoneta. La razon de que la tortuga perdiera en las competiciones radicaba en que las tortugas eran mas lentas que las liebres.
Sin ninguna duda esto se probaba de forma concluyente, tanto en unas presentaciones con Power Point como en un video en el que se veia como continuamente las liebres dejaban atras a las tortugas.
La tortuga estaba impresionada: “Ahora comprendo por que estos jovenes tienen sueldos tan altos: saben escuchar al cliente e identificar las causas de sus preocupaciones”.
Pero lo mejor estaba por llegar. Los consultores añadieron que la tortuga no podia correr mas que la liebre porque sus patas eran cortas y su cuerpo voluminoso. Si se proyectan una al lado de la otra las figuras de una tortuga y de una liebre, no hay duda; la liebre tiene las patas mucho más largas y, ademas ,una complexion mas ligera.
Despues de esta explicacion la tortuga no cabia en si misma de contenta y lo expresaba danzando sobre su propio caparazon. Estos profesionales no eran como algunos consultores que lo unico que hacen es aconsejarte con la informacion que uno mismo les ha dado.
Un elegante diagrama lo resumia perfectamente; un eje representaba la longitud de las patas; el otro, el peso del cuerpo. La posicion mas favorable era la que combinaba patas largas y cuerpo ligero; la peor, patas cortas y cuerpo pesado.
En un recuadro aparecia una liebre; en otro una tortuga. Una flecha mostraba la direccion en la que debería evolucionar la tortuga; o, en el lenguaje de los consultores, como debería hacer su re-ngeniería. “¡Que relevancia!”, “¡que profundidad de percepcion (1)!” , se regodeaba la tortuga.
Finalmente, se apagaron las luces y los consultores presentaron sus recomendaciones. Enseñaron a la tortuga la foto de un jaguar. La elegancia de sus patas graciles y de su cuerpo ligero dejaron a la tortuga sin respiracion.
Lo mismo que el video que mostraba jaguares galopando en la savana y dejando muy atras a las liebres. Lo que la tortuga tenia que hacer - explicaron los consultores - era convertirse en un jaguar.
La cortedad de las patas solo era una manifestacion superficial del problema de aquella. El verdadero obstaculo para que triunfara era que estaba confinada a los limites de su imaginacion.
En el entorno actual, muchos seres vivos, añadieron los consultores, tambien tenian esta deficiencia; y era muchos tambien los que habian sido asesoradas por Boston, McBainey y Butterson para superarla.
Al despedirse, los consultores dejaron la factura ( mas bien gruesa ) pero la primera reaccion de la tortuga fue que era un dinero bien gastado. Sin embargo, pasados unos dias, algunas dudas empezaron a penetrarle cruzando incluso su grueso caparazon. Finalmente, se armo de valor y telefoneo a Boston, McBainey y Butterson: “¿Como puedo convertirme en jaguar”?, les pregunto.
Un poco avergonzado por hacer una pregunta tan ingenua, la tortuga sintio alivio cuando los consultores le ofrecieron una respuesta inmediata; claro, recordo ella, los buenos consultores tienen respuestas para todo.
Boston, McBainey y Butterson le dijeron que muchos de sus clientes planteaban la misma cuestion; tantos - añadieron - que hemos creado una division para la gestión del cambio con el fin de ayudarles.
Los consultores estan entrenados para explicar a cada parte del cuerpo la importancia de convertirse en jaguar. De hecho, este programa nuevo les permite trabajar con el cliente todo el tiempo que sea necesario, hasta completar el proceso de cambio.
A la tortuga le atrajo la propuesta, pero antes de enviar la carta de aceptacion a Boston, McBainey y Butterson, decidio tener una charla con una vieja y sabia lechuza.
Y lo que la vieja y sabia lechuza le dijo fue: las tortugas y las liebres han evolucionado para adaptarse a entornos muy diferentes.
Las liebres estan mas aclimatadas a los espacios abiertos en los que la velocidad les proporciona una ventaja competitiva. Las tortugas viven muchos años en territorios hostiles porque sus caparazones las protegen de los depredadores y de la climatología.
Esta es la razon por la que, aunque la llanura pueda aparecer como mas atractiva, lo es para las liebres pero no para las tortugas; esto explica también por que no es sensato que las liebres vivan en los manglares.
Una criatura feliz es aquélla cuyas caracteristicas se adaptan al entorno en el que vive y eso es lo que ayuda a hacer realidad el proceso de la evolucion biologica gradual.
La tortuga penso que este consejo era sabio y se volvio a sus manglares, decision que, como pronto pudo constatar, fue muy sensata: unas semanas mas tarde una manada de leones invadio la llanura y devoro todas las liebres. La tortuga siguio viviendo en los manglares, lenta pero felizmente, casi para siempre.
(1) Insight en el original